Prostitutas nazis las prostitutas sagradas

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Los gigolós en Roma y Sumeria - Historias de la Historia 16 noviembre at Precisamente, en el pasaje de la prostituta Shamhat en la Epopeya de Gilgamesh , se indica que para los sumerios la civilización le llegó al hombre de la mano de la sexualidad. Para los habitantes de Mesopotamia tener hijos era fundamental, pues el actual desierto de Iraq, en aquellos tiempos, era una gran sabana con bosques de cedros y grandes pantanos rodeando las ciudades sureñas.

Esos pantanos producían fiebres que acababan con la vida de 7 de cada 10 niños antes de la pubertad. Era una tragedia personal y social. Se piensa que en la época arcaica estaba permitida tanto la poligamia como la poliandria. Ambas fueron abolidas por el rey Urulkagina , pero con el tiempo la poligamia retornó como un sistema para tener retoños adicionales, ya que las leyes en ese aspecto eran muy liberales.

Un hombre podía tener consortes, cuyos hijos tenían todos los derechos, incluso de herencia. Si una mujer se cansaba de darle hijos al marido, podía regalarle una esclava como concubina, y también sus hijos tenían todos los derechos.

La esposa podía tener amantes siempre que su marido le otorgara el permiso para ello. Pues parece ser que sí, ya que les preocupaba poco que se quedase embarazada. Si eso sucedía, el hijo pasaba a ser del marido. Para un sumerio era una victoria: Tampoco estaba mal vista la homosexualidad, aunque no se ahorraban chistes sobre el tema.

En el culto de Inanna encontramos sacerdotes travestidos, los Assinum. Tanto, que se condenaba a muerte al padre o madre que lo practicase, tras pagar unas fortísimas multas. Pues sin mayor problema. Entre las sacerdotisas, el sexo pasaba a ser una función social y religiosa. Solo somos pobres muchachas mal guiadas Pero existen también legiones de Evas que viven libremente en el bosque con una banda de jóvenes atrevidos.

Una de ellas, una huérfana, se convierte en una pequeña salvaje, audaz y desvergonzada. Uno de los chicos la encuentra en el bosque sola y ella no hace aspavientos cuando se trata del amor. Ella se ha detenido y me ha dicho que debía regresar y que me daría un beso, si le prometía no decir a nadie que la había encontrado allí.

Me lo ha dado, pero al mismo tiempo me ha metido la lengua dentro de la boca. Le he dicho que era una cerda para permitirse hacer algo semejante.

Ella se ha echado a reír y me ha besado nuevamente. Yo la he dado un empellón. Entonces ha cogido una piedra y me la ha tirado. Si me hubiese dado en la cabeza, me habría matado. Se lo he hecho observar. Me ha contestado que poco le importaba. Ha confesado que descontaba terminar así, un día u otro. Es esto, sin duda, lo que llaman amar en la Hitlerjugend. Pero la escena continua: Ella se ha caído sin dar un grito.

He tenido miedo, creyendo que la había matado, pues no se movía. He visto muchos muertos, y tienen otro aspecto. Cuando era un niño, vi a un policía y a cuatro obreros yaciendo sin vida. Era en el curso de una huelga. Levanté poco a poco los bajos de su vestido Ella se estremeció y me atrajo salvajemente sobre su cuerpo Cerca de nosotros, había un gran hormiguero. Yo le prometí no decir a nadie lo que habíamos hecho. Ella echó a correr y yo olvidé preguntarle como se llamaba.

Pero ni él, ni ninguno de los de su edad, saben lo que es el verdadero amor. Se arrastra por el fango, aplasta a los débiles, pega en lugar de pensar; busca fuertes sensaciones, en vez de cultivar nobles sentimientos. En cuanto a la vida de familia, se conocen suficientemente los graves conflictos que estallaron entre padres e hijos bajo el régimen nazi. Los padres y sus amigos son los prisioneros de estos pequeños chantajistas y delatores.

Es incalificable tu actitud para con tu madre. Esto me dice lo bastante! Pero el libro de Odon de Horvath es una novela. Y la novela es antes una ficción que una realidad —se puede objetar. La juventud nazi durante la guerra mundial. La jerarquía de los verdugos. Abramos el libro al azar. Le han torturado toda la noche y luego le han tendido sobre un [23] asador al rojo vivo. El peletero pronunció el nombre de Kogan el jefe de la insurrección , y cayó inanimado.

Murió sin recobrar el sentido. Abraza a Lia Levit, diciéndole: Yo estoy hecho de otra manera. Calló, cuando le arrancaron las uñas y también cuando le aserraron las piernas. Los insurrectos combatieron hasta el fin. Lia también hacia fuego sobre los alemanes. Los soldados la rodearon. Ghers se precipitó y lanzó una granada sobre Lia. Llevaron ante Jost al viejo Ruttman, una noche, después que los alemanes se hubieron encarnizado sobre todas las víctimas.

El anciano se lanzó sobre Jost, al que abrió el vientre con un cuchillo que tenía escondido. He aquí un caso entre millares, decenas de millares. Aislados en su propia ignominia, ya no podían contenerse: Los horrores realizados por los ejércitos alemanes, la Gestapo y las bandas de los S.

Podían matar, desvalijar y sobre todo violar a seres a los que ellos no podían amar que rechazaban horrorizados sus apetitos monstruosos. Y los invertidos de toda clase, los activos y los pasivos, los que antes se prostituían por dinero y los que eran predispuestos por naturaleza, encontraban al fin en la destrucción de los valores morales, provocada por el caos de la guerra, la posibilidad de dar libre curso a sus instintos —no importa donde, no importa cuando, no importa como; ellos que durante tanto tiempo habían vivido obsesionados por la amenaza del artículo del Código Penal.

Menciono una de ellas:. Los alemanes hicieron instalar en nuestra barraca una polea a la cual suspendieron un hilo eléctrico. Cuando, la noche siguiente, entraron en la barraca, yo pensé que mi fin había llegado.

Cerca de mi yacía un camarada herido. Le arrancaron los harapos que le servían de vestido. Después ataron el hilo al órgano genital del desgraciado y los alemanes empezaron a remontar la correa. Después, en medio de las carcajadas y los gritos salvajes, lanzaron a la calle al hombre, mutilado. Este hecho es verdaderamente un símbolo típico del sadismo sexual que se desencadenó, en un paroxismo de voluptuosidad, en plena guerra total, entre las hordas de especialistas del crimen [25] y de la destrucción.

La mujer alemana bajo el régimen nazi. En cuanto a la mujer alemana, su situación fue agravada bajo el régimen nazi: Carne de cañón, carne de trabajo forzado para los privilegiados del Estado totalitario, y para sus funcionarios, todos uniformados. Ella debe obedecer tan ciegamente como los robots del asesinato y de la destrucción: En sus expediciones punitivas contra los que se negaban a aceptarlo, no hacían ninguna distinción de sexo ni de edad.

Muchas mujeres, las muy jóvenes como las de mayor edad, han sido horriblemente torturadas en el curso de los largos interrogatorios nazis; las torturas solo se diferenciaban por su amplitud de las que se usaron durante la guerra.

De a , las mujeres socialistas y antifascistas, constituyendo inmensos rebaños de prisioneras, fueron conducidas, desde todos los rincones del Reich, hacia los campos de concentración. Y esto significaba, de acuerdo con el decreto sanguinario de Goering, la pena de muerte.

Golpes de matraca y de cuerdas de buey, puñetazos en la cara, heridas graves a las que no se cuidaba; de todas las atrocidades fueron víctimas las mujeres en las cuevas y en los cuarteles de los S.

En fin, algo monstruoso e indescriptible. Crímenes, atentados, violaciones, mutilaciones He aquí un ejemplo de mutilación mortal de las mujeres, tan espantoso como la mutilación de los hombres —y al mismo tiempo tan simbólico en lo que concierne a la correlación entre los horrores de la guerra y el sadismo sexual. Uno de los testigos citados en el proceso del mariscal Pétain, Ida Schwartz, jefe de un grupo de resistencia en Francia, ha relatado, entre otros, el episodio siguiente:.

Se les señaló un solo lugar de consulta en París, el hospital fundado por Rostchild. Seis enfermeras se pusieron [29] en contacto con el movimiento, de resistencia para enviarles los enfermos que debían ser así deportados Un día, sabiendo que una importante batida estaba prevista, las enfermeras liberaron a ocho judíos, a los que condujeron hasta el movimiento clandestino.

Al día siguiente, todos los enfermos fueron obligados a salir al patio, donde helaba hasta congelar las piedras; en su presencia las seis enfermeras fueron cruelmente golpeadas y tendidas sobre el suelo. Contentémonos con citar un telegrama de Londres, relativo al proceso de Luneburg, donde fueron juzgados Josef Krammer y 45 otros acusados: Un médico hizo transfusiones de sangre de mujeres pertenecientes a un grupo sanguíneo a internadas pertenecientes a otro grupo.

Todas estas mujeres cayeron gravemente enfermas y muchas murieron. Un otro médico S. Otro testigo de la acusación ha citado el caso de una internada a quien el médico clavo sobre el pecho una placa de metal por la que hizo pasar la corriente eléctrica sin que antes fuese previamente insensibilizada.

prostitutas nazis las prostitutas sagradas Joshua Bedwyr 17 noviembre at Finalmente, y para que nos hagamos una idea prostitutas en tres cantos prostitutas punta cana la importancia que le daban al sexo, hay que señalar que en los restos del Eanna, el gran recinto sagrado de Inanna en la ciudad de Uruk, se descubrieron cientos de exvotos. Ariana Grande reveló su nuevo tatuaje en honor a las víctimas de Manchester. Antes de que Julio César reformara el calendario, éste tenía diez meses que sumaban días que correspondían a la época de los trabajos agrícolas y se excluía el periodo invernal. Uno de cada tres contactos sexuales con una persona infectada prostitutas nazis las prostitutas sagradas fase precoz resulta infectante. Christian Szell Laurence Olivier. Dice el texto que los sumerios aceptaban la homosexualidad, pero que del lesbianismo no hablaban….

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Pero fue en cuando Oberheuser dio un salto mayor. Pero el dinero en su familia no alcanzaba. Sus padres atravesaban una mala situación económica y la joven enfermera -cuyo sadismo todavía no había brotado- tuvo que conseguir otro trabajo. Fue así que aplicó para ser empleada " en un campamento de entrenamiento cercano a Berlín ", tal como decía el anuncio del periódico que le había llegado a sus manos.

Quedó deslumbrada, como el resto de sus compañeras. En ese campo de concentración a las afueras de Berlín -y uno de los pocos en Alemania- los responsables médicos realizaban experimentos para saber qué tipo de medicamentos llevarles a sus hombres en el frente de batalla.

Los detenidos podían servir de mucho, pensaron. Penetraban su carne con clavos oxidados, astillas de madera y otros tipos de torturas. Les generaban gangrenas, les inoculaban malaria… Luego, aplicaban sobre ellos una medicina de diferentes formas para saber si eso serviría para los hombres que luchaban por los delirios de Hitler y la supremacía aria. La mayoría moría, irremediablemente.

Pero no fue aquello lo que hizo de Oberheuser una enfermera infame. Especializada en dermatología, la mujer se ofreció para otro tipo de experimentos. Destrozaba a las prisioneras y esperaba pacientemente el tiempo necesario hasta que se recuperaban.

Si es que lo hacían. No había tiempo que perder. Era para que los soldados heridos pudieran recibir algunos para poder sobrevivir.

Utilizó a niños para saber cómo reaccionaban éstos a tales atrocidades. Lo hacían mientras el "paciente" estaba consciente, pero no pretendían que sobrevivieran al proceso. Y si tenían la "fortuna" de hacerlo lo asesinaban con una inyección de gasolina.

Allí fue capturada por las tropas aliadas un año y medio después, cuando invadieron Alemania y barrieron con el Tercer Reich. La Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin y comenzaba a conocerse las atrocidades que los nazis habían hecho con millones de prisioneros. Su vida como practicante de la medicina había llegado a su fin.

De niñas a monstruos de Auschwitz: El mito alrededor de la Waffen-SS, los asesinos al servicio de Adolf Hitler que pretendieron eternizarse como una fuerza de elite. Las purgas de Kim Jong-un: El polémico juez que otorgaba una reducción de condena a adictos a cambio de un procedimiento radical. Share on Google Plus. Agencia de cooperación de EE.

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Así que, hoy nos vamos a ocupar de la prostitución masculina en […]. Javier Sanz — 30 abril Inanna de mi paisano Luis Royo. Suscríbete al blog por correo electrónico Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Sobre el autor Javier Sanz Google. Artículos relacionados Lesbianas y trans en la Antigüedad Javier Sanz , 18 marzo La familia babilónica Murashu, la primera dinastía de banqueros de la historia Javier Sanz , 15 enero Javier Sanz , 31 julio Clases de prostitutas en Sumeria 30 abril at Mutti Hughes 30 abril at Pedro 30 abril at Javier Sanz 1 mayo at Zackaryas 14 julio at Clases de prostitutas en Sumeria El sexo en l Gerardo Velazquez 16 noviembre at Joshua Bedwyr 17 noviembre at

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